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LEY 26.117 de PROMOCIÓN del MICROCRÉDITO
y DECRETO REGLAMENTARIO 1305/06
La Comisión Nacional de Coordinación del Programa de Microcrédito para el Desarrollo de la Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social (CONAMI) le ha dado a la Fundación Grameen Argentina la posibilidad de actuar como referente – Organización Administradora - de la Red de Réplicas Grameen, a los efectos de la aplicación de la ley 26.117 de Promoción del Microcrédito.
La Red debe estar integrada por entidades que tengan una trayectoria mayor a los 3 años. La entidad que administrará los fondos transferidos actuará como organización referente de la CONAMI y rendirá cuentas al Ministerio de Desarrollo Social. Las demás entidades actúan como Entidades Ejecutoras de los fondos.
La CONAMI transfiere fondos a la Organización Administradora para constituir las carteras de crédito y para cubrir gastos operativos. La Organización Administradora, a su vez, transfiere la parte correspondiente a cada Entidad Ejecutora, tanto los fondos para dar los créditos, como los que están dirigidos a cubrir los gastos operativos. La Organización Administradora también puede otorgar créditos. La Organización Administradora firmará un Convenio con la CONAMI, y las Entidades Ejecutoras firmarán Convenios con la Organización Administradora. La Organización Administradora debe ser una entidad consolidada y con capacidad para llevar adelante la gestión del proyecto.
PREMIO NOBEL DE LA PAZ PARA MUHAMMAD YUNUS

Fuente: Editorial Diario de Cuyo 29/11/2006
La economía de Muhammad Yunus
Muhammad Yunus, se hizo acreedor del Premio Nobel de la Paz 2006, al lograr que la economía cumpliera su fin más trascendente: mejorar la vida de la gente. Mucho se habla de la paz, pero la mayoría de las veces desde una dimensión intimista. No puede ignorarse que no hay paz cuando las necesidades más básicas no están cubiertas. La miseria siempre viene acompañada de dolor, humillación y, finalmente, violencia. Todo lo que se pueda hacer para reducir la pobreza, será entonces una contribución a la paz.
Yunus se doctoró en Economía en la Universidad de Vanderbilt, EEUU, y regresó a su Bangladesh natal en 1970 para enseñar. Sin embargo, muy pronto sintió frustración por la inconsistencia entre las teorías que enseñaba y la durísima realidad que lo rodeaba. El abismal contraste lo llevó a buscar un camino diferente, y se dio cuenta que con muy poco dinero podía ayudar a muchos seres humanos. Su primer listado incluía a 42 personas. En total, necesitaban 27 dólares. Decidió prestárselos, confió en ellos, recuperó hasta el último centavo y decidió crear su propio banco, el Grameen Bank, que desde 1983 no cesa de crecer. Hoy tiene más de 13.000 empleados, y tres millones y medio de prestatarios. Su índice de incobrabilidad es menor al dos por ciento.
En nuestro país funcionan 25 "Réplicas Grameen", gracias a la impronta de la Fundación Grameen Argentina, que desde 1999 impulsa la metodología de Yunus: montos bajos (no superan $ 500); créditos individuales, destinados sólo a personas pobres con potencial productivo; garantía moralmente vinculante, ya que no se exige garantía material alguna; conformación de grupos, pues los microcréditos se otorgan para ser destinados a emprendimientos individuales, pero formando núcleos de cinco personas del mismo sexo y sin parentesco, obligándose solidariamente unas con otras; aprendizaje de la metodología, siguiendo un curso de entrenamiento que les permita comprender al sistema y su filosofía; desembolsos escalonados y crecimiento. Inicialmente el monto del préstamo es bajo, pero si la persona cumple integralmente con la devolución puede renovarlo año tras año por montos levemente superiores en cada ocasión.
La obra de Yunus encierra el valor de demostrar a lo que puede llegar un hombre que no se resigna a aceptar el lado más oscuro de la realidad, sino que utiliza su intelecto y voluntad para construir un mundo humano más digno.
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El viaje hacia el Nobel
Muhammad Yunus, el banquero de los pobres, viaja a Oslo acompañado por nueve beneficiarias
Taslima Begum llegó ayer a Dhaka, capital de Bangladesh, para emprender el viaje más importante de su vida: el camino hacia el Nobel de la Paz. Su marido ha comprado un televisor. "Quiere verme en directo", comenta orgullosa, entre risas, mientras se tapa la cara con el borka (velo) avergonzada de su alegría. Vestida con un sari para la ocasión mira alrededor y confiesa que la distancia más larga que había recorrido hasta ahora son los 295 kilómetros que separan su aldea, en la zona de Rajshahi, de la calurosa capital bengalí.
Con ella, viajan otras ocho mujeres (ocho musulmanas, entre las que se encuentra Taslima, y una hindú). Pertenecen al Consejo Directivo del banco Grameen, creado por Muhammad Yunus hace 30 añosy que ha sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz conjuntamente con Yunus, inventor del micrócrédito del que ellas vienen siendo sido beneficiarias. Ninguna de ellas ha viajado nunca en avión.
Desde las 9.30 de la mañana la torre del Banco de los pobres, como se conoce al edificio de 21 pisos donde tiene su sede el Grameen, se convirtió ayer en un hormiguero de gente que entraba y salía. Los equipajes se amontonaban en el primer piso. Con Yunus viajan 77 personas más, entre las que se encuentran el Consejo Directivo y oficiales del banco, la familia del nuevo Premio Nobel de la Paz y el grupo de baile Nrityanchal, uno de los más importantes de Bangladesh.
Cuando fue informado del galardón, Yunus prometió que compartiría el premio con los 6,7 millones de pobres bengalíes que han recibido préstamos de su banco, el 97% de los cuales son mujeres. Hoy viaja con parte de ellas para recibir el galardón en Oslo, el domingo, que premia esta fórmula que ha sacado de la pobreza a millones de personas.
Taslima, por ejemplo, se convirtió en miembro del Grameen hace 14 años, al lograr un crédito de 1.500 taka (alrededor de 20 euros). Ahora es propietaria de un taxi y una finca de mangos. Taslima tiene una gran curiosidad sobre Noruega: "Quiero ver cómo vive la gente pobre de allí, cómo son, si hay pobres", dice.
Su compañera de viaje Hasna Begun, del distrito de Bogra (a 225 kilómetros de Dhaka), lleva la foto de su único hijo de 23 años y su Nurani Namaj Shikkha (libro islámico para la enseñanza de la oración). "Al principio los fundamentalistas de nuestra aldea nos pusieron muchos obstáculos. Nos decían que si aceptábamos dinero del banco Grameen nos convertiríamos en cristianas", cuenta. Y añade: "Ahora somos fuertes y ven que es bueno lo que hace Yunus".
Hasina Akter, del distrito de Chittagong, ciudad de Yunus (a unos 280 kilómetros de Dhaka), también tiene miedo a volar. Lo único que sabe de Oslo es que "hace mucho frío". Cliente del banco desde hace 18 años, nunca soñó con pertenecer al Consejo Directivo, cargo que ocupará los próximos tres años. "Este viaje me hace sentir más segura como mujer que puede decidir su vida", explica. Y es que Hasina decidió divorciarse hace seis años, en una sociedad musulmana donde es el hombre quien generalmente toma esa iniciativa. "Mi marido me pegaba, me maltrataba y llegó a amenazarme de muerte porque mi familia no le había pagado la dote, de 50.000 taka (alrededor de 450 euros). En las zonas rurales de Bangladesh una familia con tres hijos vive con dos euros al día. Quizás porque ahora es una empresaria, gracias al programa de microcréditos del banco Grameen, la comunidad de Hasina y su familia han apoyado su decisión de separarse.
Emocionadas, las nueve mujeres, suben a uno de los tres autobuses alquilados para llevar a toda la comitiva hacia el aeropuerto de la ciudad, Zia Internacional (Yunus viaja en el primero de la fila). Taslima se despide de su hermano, que la ha acompañado hasta Dhaka. Emocionada, está a punto de llorar. "Lo que siento no lo puedo describir. Es excitante, emocionante, a la vez, miedo y orgullo", dice.
Al llegar al aeropuerto comparten la espera con Yunus. "Es nuestro ángel, que Alá le de larga vida", suelen decir de él.
¿Y después del premio, qué? "Lo que queremos es que nuestros hijos no sean miembros del banco Grameen, que no lo necesiten, ése es el nuevo reto", dice Asma Begum.
Estas clientes con poder de decisión, a pesar de que la mayoría no fueron a la escuela, coinciden con lo que Yunus considera el "nuevo reto" para el banco : "Lo más importante ahora es prestarle atención a la segunda generación, los hijos de nuestros miembros. Mientras sus padres eran analfabetos ellos han tenido la oportunidad de ir a la escuela y desde el banco se les anima a seguir estudiando". En la actualidad, el banco Grameen ha concedido 13.000 créditos con los que se han formado los hijos de los miembros del banco como doctores, ingenieros y otras profesiones.
Poco antes de subir al avión, Yunus recordó que "este premio pertenece a las 6,7 millones de prestatarias y a Bangladesh. "Es la primera vez que se vincula la paz con la erradicación de la pobreza, algo que veníamos subrayando desde hace mucho. Igual ahora se nos preste más atención y para el 2050 la pobreza pueda ser colocada en un museo", concluyó.
ATENCION TELEFONICA: LUNES, MIERCOLES y VIERNES de 14 a 18 hs.
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